Hola

Quédate conmigo, seamos amigos

Paciencia

viernes, 10 de agosto de 2012

Estaba terminando una relación cuando él me invitaba a salir todo el día, todos los días. Simplemente no se daba por vencido, que un café, que el teatro, una que otra marcha, mensajes y llamados constantes. Un día lo senté y le dije: "Oye, acabo de salir de una relación, no quiero nada con nadie. Te quiero mucho, pero tienes que respetar este momento de soledad que quiero tener" y me respondió "No. No voy a respetar 'tu momento' porque te quiero y cuando quiero algo lo busco, lo encuentro y lo tengo... si te voy a perder que sea por catete y no porque no hice nada". Secretamente tampoco quería que se rindiera así que me dejé conquistar con rapidez, en tres escenas para el té.
Y así seguimos, por unos meses maravillosos todo tuvo sentido. Es que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor, y amor teníamos de sobra los dos! Incluso llegué a aprenderme el lugar de sus lunares! Pero como no somos muy convencionales, teníamos nuestros propios códigos. El pingüino emperador le pide a su pareja que se apareen entregándole una piedra, el pingüino busca la piedra más perfecta que pueda encontrar en el desierto de hielo y se la lleva a la hembra para que construyan un nido juntos, algo así como el primer ladrillo. Él y yo, no nos decíamos 'te amo', cada uno tenía una piedra y cuando queríamos decirnos 'te amo' simplemente nos la pasábamos entre nosotros. Ya ni siquiera recuerdo cuál era mi piedra originalmente, es que fueron tantas las veces que esa bendita piedra iba y venía que la confusión es inevitable.
Pero las cosas cambiaron, él empezó a sentir cosas por alguien más y, con la honestidad que lo caracteriza, me lo confesó. Le dije que nos separáramos un tiempo, que siguiéramos siendo amigos. Si seguíamos como pareja y él con sus sentimientos hacia alguien más... muy complicado, lo iba a terminar odiando. No, mejor tomar el camino maduro, que él se aclare y decida si quiere volver a mi lado, mientras tanto, seríamos sólo amigos... y es que hay sólo una cosa peor que no tenerlo como pareja, y esa es no tenerlo del todo. Sigo esperando, ya no creo que vuelva, le entregué mi piedra hace un par de semanas y él no me entregó la suya. Sólo sé que cuando me quiera, me va a buscar, y si me conoce, me encontrará, y si me encuentra, me tendrá. Y yo me dejaré conquistar nuevamente, porque azotaría mil veces mi corazón contra una mesa de mármol con tal de volver a dormir una noche al ritmo de su respiración.

Vodka y una Pelota Saltarina.

martes, 3 de abril de 2012

Chocamos
Ese día chocamos, nos miramos como diciendo "¿Qué haces tú acá?" y seguimos nuestros caminos.
Y de nuevo, chocamos
todos los días, chocamos
Y me golpeaste en la cara, y te golpié en la pierna, y nos golpeamos en nuestros estómagos
Y nos hicimos el amor mientras chocábamos todos los días.
Tuvimos sexo también, pero eso fue un par de veces.

Luego no chocamos.
Nos encontramos voluntariamente
Y reimos, y lloramos, y te hice reir, y me hiciste llorar.
También me hiciste reir un par de veces
Y yo te hice llorar un par más.
Pero volvimos a chocar, nuevamente.

Después tú chocabas conmigo, que no es lo mismo...
y yo chocaba contigo, que tampoco es lo mismo.
Y yo chocaba contra las paredes, contra las paredes, contra las paredes
Como una mosquita chocando ridículamente contra la ventana
y tú reías, y llorabas, y reías, y sonreías
y yo chocaba, y chocaba, y lloraba, y gemía.

Bailabas, bailaba, pero no bailábamos.
¿Te duele? Sí, un poco. ¿Te duele a ti? No mucho, la verdad.
La verdad, chocaba. La verdad chocaba contra las paredes
Y chocaba contra las mentiras. Y tú chocabas contra las verdades.
Y divagaba, divago... injusto.
Soy injusta contigo. Eres injusto conmigo... no es eso un tipo de justicia?
La justicia choca con la injusticia

Y rebotaba, rebotaba, rebotaba, rebotaba.
Y salté, para rebotar.
Si al final, rebotar es simplemente volver a chocar.

Bolero

domingo, 19 de febrero de 2012

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:

La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.





No me des tregua, no me perdones nunca.

Hostígame en la sangre,

que cada cosa cruel sea tú que vuelves.

¡No me dejes dormir, no me des paz!

Entonces ganaré mi reino,

naceré lentamente.

No me pierdas como una música fácil,

no seas caricia ni guante;

tálame como un sílex, desespérame.