Cruzó la luz como si fuera diáfano
Mintiendo como si estuviera lúcido
No consiguió ocultar su dejo cándido
Cuando, temblando como una libélula,
Y al tiempo que el ayer volvía nítido,
Le confesó su anhelo más recóndito.
Bebió voraz su miedo más recóndito
Mintiendo como si no fuera diáfano
Su objetivo fue todo, menos nítido
Cuando, intentando un aleteo lúcido
No consiguió emular a una libélula
Que regresara del ayer mas cándido.
Y así pasó que por un gesto cándido
Vió el miedo de ella desde lo recóndito
Abrirse paso como una libélula
Que titilando leve por el cielo diáfano
Pensó de más en un segundo lúcido
Mientras buscaba un sentimiento nítido.
Tan insistente en dar sentido nítido
Estaba ella, con su verbo cándido,
Que no notó que se acercaba, lúcido,
El beso, que desde un lugar recóndito
Reconciliando lo turbio y lo diáfano,
Traía humedad, como una libélula.
Su pecho un batir de alas de libélula,
Su lengua trazando un trayecto nítido,
Su mano al calor del vestido diáfano,
Un pífano, un tímpano, un eco cándido
La piel, su piel, con rumbo a lo recóndito,
Y un resplandor que todo volvió lúcido.
Volvió a su casa todo menos lúcido
Lejos del suelo, como una libélula,
Con un calor manando en lo recóndito,
Latiendo lúbrico, bruñido, nítido.
El corazón, vuelto un despojo cándido,
Atravesado por un dardo diáfano.
El tiempo diáfano, certero, lucido,
Vive en un cándido tul de libélula
Volviendo nítido lo más recóndito.
Yo confío en el destino y en la marejada, yo no creo en la iglesia pero creo en tu mirada. Tú eres el sol en mi cara cuando me levanta... yo soy la vida que ya tengo, tú eres la vida que me falta.
El 'sin título' de Drexler
martes, 23 de agosto de 2011
Publicado por
Susi
en
11:57
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