- Hola, hace tiempo no nos veíamos, sabía que volverías...
- Cómo lo sabes?
- Porque te conozco, eres demasiado débil como para no volver.
- Es mentira, ésta es la última vez.
- Jajajaja, sabemos que no es sí, sabemos que te encanta sentirme bailando sobre tu piel, el frío, el roce, la presión y posteriormente el calor. Ambas sabemos que es lo único que te calma.
- Por qué lo haces? Por qué me obligas a hacer esto?
- Yo no hago nada, simplemente estoy. Yo, en acero. Yo, en vidrio. Yo, hasta en plástico... todo sirve, no? En todo me ves. Creíste que te habías librado de mi pero siempre voy a estar. No puedes cortar (ups) ningún lazo conmigo porque no eres lo suficientemente valiente.
- Puedo parar, puedo dejarte, puedo...
- No, no puedes. Tú no podrás nunca dejarme, y un día, cuando te des cuenta de que nadie te extrañará y de que el mundo estará feliz sin ti; estaré yo... sólo yo acompañándote y tocándote, recorriendo tu cuerpo, seleccionando el lugar definitivo y entrando. Sentirás el calor recorrer tus brazos y de repente! Nada. Frío. Y todo habrá terminado... y terminaremos las dos juntas, como debió haber sido desde un principio.
Entonces, por qué estás viva?
Excelente punto...
De antiguas adicciones
sábado, 8 de octubre de 2011
Publicado por
Susi
en
20:17
Enviar por correo electrónico
Escribe un blog
Compartir en X
Compartir con Facebook
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario