Ella se quedó ahí. No, más bien él la dejó ahí, queriéndolo, extrañándolo, esperándolo... y pasaron los días como si fueran segundos y él no llegó. Hasta que un día ella se cansó y comenzó a caminar, y el primer paso fue horrible, doloroso y corto, al igual que el segundo, el tercero, el cuarto, el quinto, el sexto... pero de a poco se hicieron más largos y decididos; hasta que llegó acá. Y ya estaba tan segura que aunque lo seguía queriendo y extrañando, ya no esperaba que él volviera corriendo a sus brazos.
Ya no te espero, ya estoy regresando solo de los tiempos venideros. Ya he besado cada plomo con que mato y con que muero... ya se cuándo, quién y cómo.
Esperar
jueves, 7 de julio de 2011
Publicado por
Susi
en
22:10
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