Ella se miró al espejo ese día, sin saber qué esperar. se veía bien, desordenada... recordó esa vez cuando, enredada entre sus sábanas, él le dijo que le gustaba así. Rió y pensó que se esforzaba en maquillarse en las mañanas para que la encontraran más linda sin el. Se volvió a mirar al espejo, había que tomarse el pelo, lavarse la cara y los dientes; dirigió su mano al estuche de cosméticos y se arrepintió. Por hoy, sólo por hoy, saldría así.
Me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo de cristal
Sabes?
sábado, 9 de julio de 2011
Publicado por
Susi
en
9:18
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